En las grandes personalidades bíblicas podemos discernir patrones. Cada uno tuvo una relación especial con Dios. Cada uno encaró el objetivo de su vida de manera diferente. Sin embargo, todos fueron sagrados.

Abraham no intentó ser Shem. Iosef no trató de ser Itzjak. Tu desafío es encontrar tu propio camino a la grandeza. Por ejemplo, al estudiar la personalidad de Iosef, te puedes ver un poco reflejado en él. Pero eso no significa que debas tratar de convertirte en Iosef. Por supuesto, todos podemos tomar a Iosef y a otros grandes individuos como ejemplos de personalidades exitosas a nivel espiritual. Pero sólo deberías tratar de imitarlo si te identificas con las circunstancias de su vida a nivel particular.

Tus puntos fuertes son únicos y singulares. Para convertirte en una persona grandiosa debes desarrollar esas fuerzas, no las de otros.

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ASISTENTE POR EXCELENCIA

Iaakov alentó a Iosef a informarle sobre lo que hacían sus hermanos para ayudarlos a corregir sus caminos. La motivación de Iosef fue altruista, sin embargo sus hermanos consideraron que su comportamiento era problemático. Ellos no lo comprendieron en ese momento, pero Iosef simplemente se estaba destacando en la mayor virtud de su personalidad.

Iosef era excelente como asistente. Él partió de su patria y terminó en Egipto, en una tierra extraña. Para algunos inmigrantes la vida es difícil y les cuesta avanzar en su carrera. Iosef, en contraste, terminó siendo el asistente del prominente Potifar y se elevó al puesto de administrador de toda su propiedad.

Luego, al ser envidado a prisión, Iosef se convirtió en la mano derecha del director de la prisión. En todo lugar al que iba, tanto en la aristocrática sociedad de Potifar como en el calabozo con criminales, Iosef ascendió a la cima. Su último puesto como asistente del Faraón, fue el más importante.

Iosef no era simplemente un asistente de otras personas, sino un asistente de líderes, de personas que ocupaban puestos de poder y autoridad. Los líderes siempre necesitan consejeros y asistentes. Les es imposible subsistir sin ellos. Cuando en la corte le formularon preguntas muy simples a Henry Ford, él no pudo responderlas. Ford declaró: "Cuando tengo preguntas que no puedo responder, contrato a alguien que pueda responderlas".

Ser un asistente requiere un talento especial. Se debe ser muy sabio y humilde. Es necesario tener la capacidad de entender a la persona a quien se asiste. Iosef tenía esas virtudes y muchas más.

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EL VERDADERO LIDERAZGO

¿Qué es más importante: ser un líder o ayudar al líder a obtener logros importantes? Si un gerente general es desorganizado e ineficiente y no tiene un asistente capaz que prevenga sus errores potenciales, ¿quién es más importante? ¿El gerente o el asistente?

El liderazgo no es algo genérico. Hay diferentes clases de líderes. Algunos inculcan disciplina a las masas insubordinadas, otros inspiran a las personas a desarrollar grandes logros en música, arte y ciencia. La grandeza de Iosef fue ver lo que el líder en cuestión necesitaba para ser grandioso. Eso, en sí mismo, es liderazgo.

El error inicial de Iosef fue no considerar a las personas que debía liderar. Él entendió perfectamente a su padre y sus enseñanzas. Pero no vio la enemistad que creaba entre él mismo y sus hermanos. El éxito como asistente depende de tener talento tanto para entender al líder como para entender a quienes se lidera.

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SIEMPRE UN AGREGADO

El nombre hebreo Iosef significa agregar. Iosef siempre fue una adición. Él no se cuenta entre los tres patriarcas, Abraham, Itzjak y Iaakov. Sin embargo, a menudo tampoco se lo cuenta como una de las Doce Tribus de Israel (sus hijos Menashé y Efraim se cuentan como tribus). Entonces, ¿qué es? ¿Un patriarca o una tribu? Iosef parece ser un agregado a los patriarcas y un agregado a las tribus. Y él fue un agregado, un asistente de Iaakov, de Potifar, del director de la cárcel y del Faraón.

(A propósito, un nombre no es accidental. Cada nombre tiene una razón y un significado. Tu nombre puede decirte algo sobre tu personalidad. Para descubrir el significado de tu nombre hebreo, haz clic aquí).

Iosef hubiera podido fracasar en todo lugar adonde fue. Pudo haber intentado ser el líder en lugar del asistente del líder. Pero él reconoció sus fortalezas y las desarrolló. Por lo general, no queremos ser el asistente de otra persona. Pero cuanto más poderoso es el líder, más poderoso es el asistente.

El mayor logro de cada uno sería ser un verdadero asistente de Dios. Y, de casualidad, hay un lugar vacante para ese puesto ahora mismo.

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Ejercicio espiritual:

Pregúntate si eres más apto para ser un líder o el asistente de un líder. Si descubres que ocupas el rol equivocado, ¿qué pasos deberías dar para corregirlo? ¿Cómo podrías desarrollar mejor tus capacidades, ya sea como líder o como asistente?