Al final del libro de Levítico, junto a todos los sacrificios, los utensilios del Templo y los deberes sacerdotales, encontramos un grupo especial de mandamientos que quizás constituyan una de las ideas más raras de toda la Torá: el año sabático (Shemitá), en el que no se trabaja la tierra de Israel durante un año entero.

Después de este mandamiento tan poco lógico no nos sorprendería que a continuación la Torá ordenara el suicidio en masa de toda la nación. Hay personas inteligentes que escribieron críticas sobre la Biblia y sugieren que la Torá es obra de una persona o de un grupo de personas. Pero… ¿cómo es posible que un ser humano decretara el año sabático? No tiene sentido. Hay quienes dicen que fue para dejar descansar la tierra y que rejuvenezca. Pero si ese fuera el objetivo, hubieran dictaminado una rotación de los campos y no dejar sin sembrar todo el país.

Ningún ser humano en su sano juicio ordenaría un mandamiento que genere tal dificultad a la nación. En especial si tenemos en cuenta que en esa época la agricultura era la principal fuente de alimentos y comercio de la nación.

Sólo Dios pudo haber escrito algo así. ¿Por qué Dios desearía causarnos semejante dificultad? Él lo explica en Levítico 25:21: “Yo enviaré Mi bendición para ustedes en el sexto año, y producirá una cosecha para tres años”. Una vez más, esto es algo que sólo Dios podía prometer. ¿Una bendición sobre la tierra para una cosecha abundante? ¿Quién puede controlar el sol, el viento y la lluvia como para prometer algo así? Sólo Dios puede prometerlo.

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LA CONFIANZA

Confiar en Dios es una consecuencia natural de creer en Él. Si existe un Ser Infinito que te ama y desea lo mejor para ti, entonces es lógico que confíes en Él. Cuanto más convencido estés de la verdad de Su existencia, Su infinitud y Su amor hacia ti, más confianza y fe tendrás en Él.

Cuando hablamos de conceptos de confianza, por lo general pareciera que esta es una consecuencia de nuestro apego a la Torá. No parece que sea un mandamiento específico de Dios. Sin embargo, en lo que respecta a la shemitá, tenemos la obligación de confiar en que Dios nos cuidará.

Por supuesto, la confianza en Dios es un tema amplio que no se limita al reino de la shemitá. De todos modos, cada siete años expresamos nuestra creencia en Dios de la manera más grandiosa que podemos como nación. Es como si millones de personas dijeran el Shemá al mismo tiempo.

¿Y qué pasa con el Shabat? Si bien para muchos es fácil dejar de trabajar un día a la semana, para otros es realmente difícil. Durante muchos años a lo largo de la historia, los judíos enfrentaron grandes dificultades para no trabajar un día a la semana. En este sentido, el Shabat y la shemitá son paralelos. Tanto el día de Shabat como el ciclo de shemitá son señales de nuestra confianza en Dios.

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PUNTAJE CELESTIAL

Rav Eliahu Dessler (1892-1953) describió la confianza en Dios como una relación en constante fluctuación. Durante todo el día tomamos elecciones que afectan nuestra relación con Dios, cuánto confiamos en Él, cuánto esfuerzo creemos que necesitamos invertir en nuestros proyectos, etc. Si no hacemos nada, esperamos que Dios satisfaga nuestras necesidades y decimos: "Dios me ama, Él proveerá", puede ser simplemente una excusa para escapar de la responsabilidad. Puede ser que no deseemos hacer ningún esfuerzo y que simplemente usemos la confianza en Dios como una excusa. Si es así, cuando el dinero no caiga del cielo podemos concluir que Dios no dirige el mundo.

Muchas veces me esforcé mucho en algo y después descubrí que mi esfuerzo no tuvo ninguna relación con el resultado deseado, sino que este llegó por otros medios. A Dios le gusta recordarnos que Él dirige el mundo. Pero necesitamos estar abiertos para recibir Su mensaje.

De forma metafórica, podemos decir que en el Cielo hay una tabla de puntajes que evalúa nuestra confianza. Los eventos que nos ocurren se basan, de alguna manera, en la clase de desafíos a nuestra confianza que necesitamos enfrentar para ascender al siguiente nivel.

Algunos sabios incluso sugieren que toda la vida, todos nuestros desafíos, gira en torno a la confianza. Como dijo el profeta Habakuk: La persona recta vive por su confianza” (Habakuk 2:4).

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ELEVAR LAS EXPECTATIVAS

¿Cómo logramos efectuar la cantidad debida de esfuerzo y al mismo tiempo confiar que Dios dirige la orquesta? Aquí tienes un plan de cuatro puntos:

1) No te preocupes tanto. Cada desafío que se te presenta es para que crezcas.

2) Reza por el resultado que deseas, sin importar cuánto esfuerzo inviertas o lo seguro que estés de que lograrás lo que deseas.

3) Recuerda las ocasiones en que “por accidente” las cosas salieron como querías. (Nada es accidental). Una vez Rav Nóaj Weinberg ztz"l le preguntó a un hombre muy rico cómo había logrado semejante éxito. Con gran honestidad, el hombre le respondió: "A veces los errores funcionan de maravillosa".

4) Ten presente lo que Dios quiere en cada situación y verás más Su mano brindándote todo lo que deseas. Como dice en el Talmud (Avot 2:4): “Convierte Su voluntad en tu voluntad, para que Él haga de tu voluntad Su voluntad”. Cuanto más veas Su mano en el mundo, más confiarás en Él.

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Ejercicio espiritual:

Esta semana, reza por algo pequeño para lo que crees que no necesitas ayuda de Dios.