Imagina si viviéramos en un mundo donde todos nuestros deseos se cumplieran. ¿No sería increíble? Bueno, quizás vivimos en un mundo así.

En Números 8:2 Aharón HaCohen recibe la orden de encender la sagrada menorá en el Tabernáculo. Esto se encuentra yuxtapuesto al pasaje anterior, que habla de la consagración (en hebreo, Janucá) del Tabernáculo por los líderes de las tribus. Los cohanim, que no son una tribu oficial, fueron excluidos de esta ceremonia. A pesar de que todo el servicio del Templo les pertenece a Aharón y a sus descendientes, ellos sintieron que fueron dejados de lado y se desilusionaron.

Los comentaristas explican que esta yuxtaposición fue la forma que eligió Dios para decirle a Aharón y a sus descendientes que ellos siempre estarían asociados a una janucá-consagración diferente, que ocurriría muchos años después, en la época de la batalla contra los griegos. El símbolo de esa última janucá es lo que conocemos como el encendido de la menorá en el hogar, un recordatorio del milagro que ocurrió con la menorá en el tiempo de los jashmonaim.

Tan fuerte era el deseo de Aharón de ser parte de la consagración del Templo, que Dios cumplió su deseo en el futuro. No podemos cambiar la realidad. Si Aharón no debía estar involucrado en la consagración original, no podemos hacer nada para cambiarlo. Pero un fuerte deseo de espiritualidad, cuando emana del corazón, de alguna forma será satisfecho, en algún momento de la historia. Aharón fue compensado por su deseo, aunque eso sólo ocurrió cientos de años después y a través de sus descendientes.

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¿CUÁL ES TU DESEO?

Rabán Gamliel dijo: "Haz que Su deseo sea tu deseo, para que Él haga que tu deseo sea Su deseo" (Pirkei Avot 2:4).

Dios desea que alcancemos las más elevadas alturas de logros espirituales. Cada vez que tienes una aspiración espiritual, conviertes a la voluntad de Dios en tu voluntad. Cada vez que rezas por el bienestar de la humanidad, por la conciencia universal de Su presencia o para que otros sean felices y saludables, haces que Su voluntad sea tu voluntad.

Puede que no toda plegaria que sube al Cielo sea respondida exactamente como queremos, o en el momento o lugar en que lo deseamos; pero eso no significa que desaparezca en el vacío. No es así como funciona el mundo espiritual. Cada plegaria, cada buen deseo, queda registrado e, inevitablemente, tiene algún efecto. El equilibrio celestial de justicia exige que así sea.

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EL CIELO ES EL LÍMITE (Y TODAVÍA MÁS ARRIBA)

Es difícil entender el infinito. Nuestra mente es finita, por lo que tenemos una capacidad limitada para entender la infinitud de Dios. Sin embargo, nuestros talentos y deseos están entreverados con los de Dios. Si Dios tiene una capacidad ilimitada para cumplir Sus propios deseos, y nosotros hacemos que nuestros deseos sean los Suyos, entonces tendremos una capacidad ilimitada en nuestra propia vida. Obviamente, la forma en que Dios creó el universo nos deja con limitaciones naturales, pero eso no significa que nuestra existencia se limite completamente a la gravedad y a otras “leyes” de la naturaleza.

Nuestros Sabios nos advierten que no debemos confiar en milagros; pero los milagros, tanto grandes como pequeños, ocurren constantemente. En algunas ocasiones los percibimos, en otras no.

Cuando se trata de nuestra capacidad para crecer espiritualmente, la mayoría de las veces nos menospreciamos. Si Dios lo desea, ¿acaso hay algo que no puedas lograr?

Observa cuidadosamente tu personalidad, tu anhelo de crecimiento espiritual. ¿Qué tan fuerte es? ¿Evalúas tu potencial para ser sagrado y recto en base a tus acciones pasadas y a la fortaleza de tu deseo? Muchos piensan: "Simplemente no estoy diseñado como Abraham o Moshe, como Sara o Rivka".

Bueno, adivina qué: ¿quién crees que te hizo como eres? Dios te ordena que seas santo, por lo que debes poder hacerlo. Y si no puedes, puedes rezar para que Dios incremente tu potencial. Lo más probable es que si tienes la contextura de Danny DeVito, no termines con el tamaño de Shaquille O'Neal. Pero el potencial espiritual puede cambiar y logrará hacerlo si tan sólo lo deseas lo suficiente y rezas para que ocurra. No sólo será tu deseo; será también el deseo de Dios.

A propósito, revisa Números 11:4 y 11:18 y verás que los deseos negativos también pueden cumplirse, pero de una forma no placentera. Tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros deseos. Como dicen los Sabios: "A quien viene a purificarse, lo ayudamos; al que viene a impurificarse, le abrimos la puerta".

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Ejercicio espiritual:

Imagina qué te gustaría ser espiritualmente. Luego imagina lo que podrías llegar a ser con la ayuda de Dios. Ahora haz planes.