Esta parashá habla sobre un evento que cambió la vida de los hijos de Israel para las futuras generaciones: el pueblo judío quiso enviar espías para explorar la tierra de Canaán antes de entrar a ella. Si bien Dios les había prometido la tierra santa y también les había ordenado entrar, ellos tuvieron miedo y hubieran preferido permanecer en el desierto.

Al volver de su misión, los espías hablaron mal de la Tierra de Israel. El pueblo aceptó el informe, manifestando una falta de confianza en Dios.

En la vida hay muchas situaciones similares, en las que se espera que confiemos en Dios, pero las circunstancias llevan a que tengamos miedo o que permanezcamos en nuestra zona de confort.

Lo curioso es que la nación acababa de ser testigo de una gran cantidad de milagros. Además, los espías eran personas rectas y líderes importantes. ¿Cómo pudieron equivocarse y no confiar en Dios?

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UN TZADIK DISFRAZADO

La espiritualidad puede ser confusa. Podemos entender que lo positivo es negativo, y viceversa. A veces, lo que parece ser espiritualmente acertado, en realidad no es correcto desde el punto de vista moral. A menudo el camino espiritual que tenemos por delante no es el desafío que nos hará crecer, sino que es parte de nuestra zona de confort.

Si te enojas con un amigo, ¿debes pensar en la forma de calmarte o debes confrontarlo y recriminarle su error? ¿Qué camino es más fácil? ¿Cuál te hará crecer más? ¿Debes hacer ambas cosas? ¿Ese momento es adecuado para criticar o para perdonar? ¿Es un momento para hacer la guerra o la paz?

Los espías y la nación cometieron un error, porque la elección no era entre lo correcto y lo incorrecto, sino entre lo correcto y lo más correcto. Cuando estás en un camino espiritual, es muy difícil que el iétzer hará te ponga a prueba con transgresiones obvias, porque ya las estás evitando. Es cierto que de vez en cuando el iétzer hará puede convencerte para que cometas una trasgresión obvia, pero generalmente estás con la guardia en alto. El iétzer hará es la parte de ti que te aleja de Dios y de la espiritualidad. No es tu verdadero ser, sino un elemento extraño en tu interior.

Por lo tanto, el iétzer hará no tiene otra opción más que presentarse disfrazado. "¡Qué mitzvá importante es ayudar el domingo durante dos horas al vecino a armar su mesa de pool!" ¿Una bondad con tu prójimo? No importa que tu esposa lleva dos semanas pidiéndote que arregles la ventana.

La acción correcta, en el momento equivocado.

El iétzer hará tiene dos clases de estrategia: intenta hacerte tropezar de forma directa o camuflada. Debemos estar atentos a ambas. Esa es la razón por la que en los rezos de la noche, le pedimos a Dios que nos proteja del “Satán que está delante de nosotros y del que tenemos detrás”. El Satán "delante" de nosotros viene de forma directa, trata de seducirte para que hagas lo que sabes que es incorrecto. "Detrás" es cuando viene disfrazado como una mitzvá.

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IEHOSHÚA VS. CALEB

En la Torá encontramos algo curioso respecto al trato de Moshé con Iehoshúa y Caleb, los dos espías que superaron la prueba y trajeron un informe favorable. Moshé rezó por el bienestar de Iehoshúa, pero no por el de Caleb (Rashi, comentario sobre Números 13:16). ¿Por qué Iehoshúa necesitó la plegaria de Moshé y Caleb no? Después de todo, Iehoshúa estaba más cerca de Moshé, era su estudiante principal, por lo que si alguien necesitaba una plegaria para superar la prueba, debía ser Caleb.

Debe ser que la plegaria fue por el bienestar físico de Iehoshúa, no por su bienestar espiritual. Iehoshúa y Caleb tenían dos estilos diferentes de personalidad. Iehoshúa iba directo, cuando creía en algo lo decía fuerte y claro. Caleb era más sutil. Él pudo seguirles la corriente a los espías hasta que regresó al campamento, donde estaba a salvo, y recién ahí discutir con ellos. Iehoshúa, por ser "directo" respecto a su opinión, pudo haber sido asesinado por los otros espías por considerarlo rebelde. Por eso necesitó una plegaria por su seguridad física.

Todos pasamos por diferentes situaciones en las que debemos elegir. En ocasiones, necesitamos ser como Iehoshúa; en otras, como Caleb. A veces debemos enfrentar la oposición, y otras veces tenemos que fluir hasta llegar a estar salvo y entonces manifestar nuestra oposición. Lo correcto es lo correcto, pero hay un tiempo y un lugar para expresarlo.

De aquí aprendemos que esas mismas estrategias que usa el iétzer hará con nosotros, son estrategias para la vida.

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INVIERTE LAS COSAS

En realidad, puedes usar la misma estrategia contra el iétzer hará. En ocasiones podemos luchar contra el iétzer hará de forma directa, mientras que otras veces debemos embaucarlo. Cuando es tarde en la noche y el iétzer hará te dice que te vayas a dormir en vez de estudiar una o dos páginas de Torá, puedes enfrentarlo y decirle: "¡No me voy a dormir!". O puedes decirle: "Sigamos despiertos unos minutos para comer unas galletas". Y estudiar una o dos páginas de Torá mientras tu iétzer hará está ocupado con las galletas.

Mediante el ensayo y error aprenderás qué clase de estrategia funciona mejor en cada situación. Pero debes terminar victorioso.

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Ejercicio espiritual:

Encuentra un pequeño desafío espiritual para enfrentar de forma directa, y una prueba en la que debas embaucar al iétzer hará.