En el desierto, Betzalel recibió la tarea de construir todas las partes del Tabernáculo. Para hacer el Arón (el arca donde se guardaban las Tablas de la Ley), usó madera y oro. Podríamos haber pensado que era suficiente con recubrir de oro la caja de madera sólo por la parte externa, sin embargo Dios exigió que fuera bañado en oro también su interior. Por lo tanto había una caja de oro dentro de una caja de madera dentro de una caja de oro. ¿Para qué todo ese oro innecesario?

Cuando una publicidad de autos coloca a una mujer bonita junto al automóvil para generar más ventas, eso agrega falsedad al mundo. Muchas personas se ponen una máscara para relacionarse con el mundo, otras cubren con ella los aspectos indeseables de su personalidad. Puedes pintar una mancha de óxido en un auto y venderlo. El comprador se enterará del problema sólo unos meses después, cuando el óxido vuelva a aparecer.

Suelen decir: "lo que ves es lo que es". Esta idea tiene muchas ramificaciones. Cuando sabes qué es lo que recibes, confías en quien produjo esos bienes. Los estafadores del mundo provocan que no confiemos en nadie. No sólo dañan su propia credibilidad, sino que también arruinan la de los demás.

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IMITAR A DIOS

¿Quién es Dios? ¿Acaso Él muestra una fachada falsa? ¿Pretende ser lo que no es?

Dios es infinito. Él no cambia. Es igual "por donde se Lo mire". Una unicidad que no tiene comparación.

Por lo tanto, cualquier indicio de falsedad o de un exterior que no refleja al interior se opone a lo Divino. El Talmud dice que una de las formas de identificar a un verdadero sabio en Torá es que "su exterior refleja su interior". Quien quiere ser un ejemplo y representar la santidad en el mundo debe aspirar a adquirir esta cualidad.

De hecho, es algo a lo que todos deberíamos aspirar, más allá del nivel en el que estemos. Uno de los mandamientos más importantes de la Torá es emular a Dios. Dado que la verdad, la honestidad y la integridad son parte de la definición de Dios, debemos emular esos rasgos.

Eso es lo que representa el Arón: la cualidad de que lo externo y lo interno sean equivalentes.

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LA VERDAD

Dios tiene un anillo con Su firma.

Cuando era joven, estaba de moda tener un anillo con tus iniciales grabadas. Yo tenía uno con una M y una W. Por tener mis iniciales, ese anillo no era una joya más, sino que representaba algo de mí.

Dios tiene un anillo con las letras de la palabra "verdad", en hebreo emet. Emet se escribe con alef, mem y tav. La alef es la primera letra del alfabeto hebreo, la mem es la letra del medio y la tav es la última letra. Las mismas letras de la palabra nos muestran que la verdad debe ocupar absolutamente toda la existencia (de la A a la Z, como decimos en español). La verdad representa a Dios en el mundo. Es un aspecto de Él que podemos expresar y desarrollar. Cada individuo puede representar a Dios simplemente al ser honesto e íntegro.

En una época, hace no mucho tiempo, era común escuchar: "Es un hombre de palabra; cuando dice algo, lo cumple". En la actualidad, pareciera que esta cualidad ya no es importante para las personas; ni siquiera la valoran.

La palabra de Dios es 100% confiable.

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LA LEALTAD

Otra cualidad que se está perdiendo es la lealtad. Las personas mayores son mucho más leales que la generación más joven. En las décadas del 60 y 70 era más común encontrar personas jóvenes que se dedicaban a una causa de bien. Cuando trabajaban para una empresa y había un conflicto, el empleador y el empleado trataban de solucionar sus diferencias. La gente permanecía en la misma empresa durante 40 años y recibía un reloj de oro al jubilarse.

En la actualidad, muchas personas constantemente están buscando otro trabajo. Algunos transfieren esa actitud al matrimonio y esperan con ansias la posibilidad del divorcio.

¿Qué pasó con la lealtad?

Lealtad no significa ser forzado a aceptar o perdonar todo problema que surja. Significa hacer tu mejor esfuerzo para solucionar el problema, porque sientes gratitud hacia la otra persona y ella siente lo mismo hacia ti. Estás comprometido con la relación, a menos que te veas forzado a disolverla.

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ROLES DIFERENTES

¿Cuántas máscaras usas?

La pregunta no es "si" usamos máscaras, sino "cuántas". Tenemos una máscara para nuestro jefe, una para nuestro empleado, una para nuestra pareja, una para nuestros hijos y una para nuestro rabino. Cada máscara está amarrada a nuestro ego y es difícil de descartar. Las máscaras nos salvan de la vergüenza o de sentirnos mal con nosotros mismos. Pueden hacernos sentir inteligentes y sofisticados. Son herramientas maravillosas para la sociedad.

Hay un sólo problema: cada máscara es una pequeña fracción de falsedad en el mundo. Para ser santo y sentir el éxtasis de la espiritualidad, debes aferrarte a cada aspecto de Dios que te sea posible. La clave es descartar esas máscaras, hacer que tu exterior y tu interior sean lo más parecidos posible.

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Ejercicio espiritual:

Durante la próxima semana, cada vez que hables con alguien, pregúntate si en ese momento estás usando una máscara. Si estás usando una, ¿qué puedes hacer para que refleje un poco más la verdad interior?