Al comienzo de su famoso comentario a la Torá, Rashi deja implícito que los mandamientos son la parte más importante de los Cinco Libros de Moshé. De hecho, los cabalistas dicen que los mandamientos son como el "cuerpo" de la Torá y que la Cábala es el "alma".

En la práctica, no podemos ignorar el cuerpo. Los mandamientos son ciertamente la base y estamos obligados a ellos.

La parashá de esta semana se llama Mishpatim, que significa "leyes". Está llena de mandamientos y, por lo tanto, quizás requiere un estudio más profundo que otras secciones. Si a través de tu estudio logras llegar hasta la dimensión interior de esas leyes, descubrirás un mundo de sabiduría.

¿Qué es un mandamiento?

La definición simple es fácil. Un "pedido" no es un mandamiento y, por lo general, no implica consecuencias. Tampoco es necesario que quien pide esté en una posición de poder o autoridad. Esa es la diferencia entre un pedido y un mandamiento. Autoridad y consecuencias.

En el ejército, un mandamiento implica una amenaza o un castigo. Pero en cambio en la Torá las consecuencias son un resultado natural. Si le dices a un niño que no toque la vela porque se quemará, la quemadura es una consecuencia natural, no un castigo.

De la misma forma, los mandamientos de Dios son instrucciones con consecuencias naturales, razón por la que a veces se le llama a la Torá Instrucciones para la vida.

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UNA MIRADA MÁS PROFUNDA

Rav Moshé Jaim Luzzatto (Italia, siglo XVIII) describe una forma espiritual de entender los mandamientos. Él dice que los mandamientos son como "líneas de conexión" que se dirigen al Cielo. Son nuestra forma de dirigirnos hacia el infinito y de buscar la cercanía a Dios. Dios estableció los mandamientos como medios para que podamos apegarnos a Él.

Otros describen a los mandamientos como nuestra "anatomía espiritual". En nuestro interior tenemos 613 partes espirituales que se conectan a 613 partes materiales. Estas últimas se ven afectadas por la forma en que realizamos los 613 mandamientos.

Vemos de aquí que, obligatoriamente, no nos referimos sólo al cumplimiento físico de las acciones estipuladas en la Torá, porque muchos de los mandamientos no se aplican a todas las personas. Algunos son sólo para los kohanim, otros sólo se aplican a quienes viven en Israel, etc.

Detrás de cada mandamiento debe haber un principio al que todas las personas podemos acceder y ponerlo en práctica.

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MONOTEÍSMO ÉTICO

Algunos eruditos sostienen que el judaísmo es un sistema de comportamiento que permite que la sociedad funcione de manera moral y sin problemas. Ellos etiquetan al judaísmo como "monoteísmo ético".

Con certeza, muchos de los mandamientos sirven a ese objetivo y la idea no necesariamente está equivocada. Sin embargo, la descripción es muy limitante. ¿Qué harías si encontraras en la Torá algo que no encaja necesariamente dentro de esa descripción?

La perspectiva cabalística hace que nuestra opinión al respecto sea completamente irrelevante. Dios es la única autoridad en el mundo espiritual, no nosotros. Cada mandamiento es parte del mundo espiritual, y es eterno. Ninguna calificación filosófica puede asociarse a una revelación, es tan simple como eso.

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FUENTE DE SABIDURÍA

Además, cada uno de los mandamientos contiene una miríada de enseñanzas. Cada mandamiento es como un diamante que puede ser observado desde 70 ángulos diferentes. No se los puede meter dentro de una caja y etiquetarlos. Los clarificamos lo mejor que podemos (como se ve en la ley judía práctica), pero hay muchas otras enseñanzas que podemos aprender de ellos.

Los mandamientos son los "conductos" o "líneas de conexión" entre nosotros y el Infinito. Son una fuente infinita de sabiduría espiritual.

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Ejercicio espiritual:

Toma uno de los 613 mandamientos de la Torá y trata de entender el mensaje profundo que Dios trata de comunicarte. Luego piensa en cinco formas en las que puedes incorporar ese principio a tu vida. A continuación, pon en práctica al menos una de ellas.