En la Torá hay 613 mandamientos, pero además hay otros mandamientos no explícitos. Hay cosas de sentido común que Dios quiere que entendamos por nosotros mismos. Uno de esos mandamientos tácitos es el deber de ser normal.

En el mundo no falta gente rara. Hay personas que se visten raro, actúan raro, hablan raro, etc. Estoy a favor de la individualidad y no creo que Dios quiera que seamos clones. Él nos hizo a todos diferentes por una razón. Pero en cierto punto, el comportamiento puede cruzar la línea de “interesante y único” para pasar a ser extraño y generar que los demás nos pierdan el respeto. Como representante del Creador, cada uno debe verse y actuar siempre y en todo lugar de forma respetable.

También hay un tiempo y un lugar para cada cosa. Vestir ropa deportiva para hacer ejercicio físico es apropiado, pero hacerlo en una boda no lo es. Poner los pies sobre la mesa ratona en tu hogar puede que no sea inadecuado, pero en la casa de otra persona puede serlo. Debes tener en cuenta todos los detalles, bajo una variedad de circunstancias. Como dice en Eclesiastés: “…un momento para llorar… un momento para reír”.

El Talmud (Pirkei Avot 6:6) dice que uno de los pilares de la sabiduría es "reconocer tu lugar". Un aspecto de esta cualidad personal es entender las formas de comportamiento apropiadas a la situación en la que te encuentras. Si en la sinagoga todos están rezando, entonces lo apropiado es rezar, no conversar con otra persona. El estudio de Torá es una mitzvá muy importante, pero está prohibido hacerlo en el baño o cerca de un montículo de basura.

En donde sea que estés, hay cosas apropiadas para ese momento y lugar. En los tiempos talmúdicos, vestían batas y sandalias. Si ahora sales de tu casa con bata y sandalias te verás muy extraño.

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UN PUEBLO SAGRADO

Podemos preguntar por qué vemos en la Torá a personas sagradas que hacen cosas raras, como meditar en cuevas o vestir arpillera. El hecho de que el mundo considere que esas cosas son extrañas no significa que realmente lo sean. Desde nuestra perspectiva, muchas de las acciones de esas personas sagradas que pueden parecer extrañas nos parecerían más que acertadas si tuviéramos la oportunidad de que ellas nos las explicaran.

Además, ayudar, rezar y recluirse pueden parecer actividades extrañas, pero tienen una función. Siempre y cuando la persona sea consciente de que parte fundamental de la vida es estar integrada a la sociedad y vivir una vida normal, el aislamiento puede ser un medio temporal para alcanzar un estado más sublime. Así como sabemos que las vacaciones no son la vida real, en ocasiones un comportamiento extremo puede ser apropiado como un medio para llegar a un objetivo.

Tuve un maestro que visitó Europa en la preguerra y conoció a los grandes sabios de Polonia. Él comentó que todos eran personas muy normales. Comían, bebían, tenían familias y vivían vidas normales. No eran ermitaños, no estaban recluidos ni tenían un comportamiento extraño.

El secreto que revelan las personas sagradas es que estar cerca de Dios implica elevar el comportamiento normal: tener pensamientos espirituales mientras te dedicas a actividades mundanas.

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¿PLATOS SAGRADOS?

En Números 31:21, la Torá discute la forma de kasherizar utensilios que fueron utilizados con alimentos no kasher. Podríamos pensar que un acto tan mundano no debería tener lugar en nuestro Libro Sagrado. ¿No es un tema trivial? ¿Por qué aparece en la Torá entre las leyes de los votos sagrados y la división de la tierra de Israel?

La respuesta es que precisamente al comer kasher y mantener nuestros utensilios kasher, elevamos el acto mundano de comer y lo transformamos en un servicio a Dios. Este es sólo un ejemplo, debemos extrapolarlo a todos los actos mundanos y esforzarnos para volverlos sagrados.

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Ejercicio espiritual:

Esta semana, elige una sola comida y trata de elevarla pensando tan sólo en comer alimentos kasher y saludables, y en comer con el único objetivo de tener fuerzas para poder servir a Dios.