“Miren, Yo pongo hoy delante de ustedes la bendición y la maldición” (Deuteronomio 11:26). Esta es una frase incisiva de una sección sumamente evocativa de la Torá. ¿Cuál es la maldición? ¿Cuál es la bendición? ¿Por qué gran parte de la vida es una mezcla de ambas?

Cuando te duele el codo te sientes incómodo y deseas que el dolor desaparezca de inmediato. Pero el dolor es la forma en que tu cuerpo te comunica que hay un problema. Quizás sea una inflamación, un quiste o algo peor. Si no sintieras ningún dolor, no irías al médico para averiguar cuál es el problema, y este podría avanzar hasta ser fatal. Por lo tanto, la próxima vez que sientas dolor, di: "¡Gracias a Dios siento dolor!" Porque si no lo sintieras, estarías en un problema peor.

En la vida hay muchas situaciones que en la superficie parecen ser malas. Sin embargo, una mirada más profunda revela un verdadero beneficio.

No debemos ser miopes ni superficiales. Siempre tenemos que buscar los beneficios ocultos dentro de los problemas. Eso forma parte de ser sabios: ver más allá de lo superficial.

De alguna forma, la naturaleza del universo genera la ilusión de que Dios no existe. A pesar de que Dios está oculto, Él impregna todo. Esa es la forma en que diseñó el mundo. No lo reconocemos automáticamente, pero si lo buscamos ganamos una recompensa. Al esforzarnos para entender intelectualmente que tiene que haber un Creador infinito, desarrollamos un entendimiento de Dios más personal y poderoso que si lo entendiéramos sin esfuerzo.

UNA BENDICIÓN QUE ES UNA MALDICIÓN

Millones de personas desean ganar la lotería. Ingenian estrategias, examinan los sueños y gastan grandes cantidades de dinero intentando ganar. Superficialmente, creen que la lotería es la máxima bendición, más dinero que lo que podrían llegar a necesitar. Pero… ¿realmente es una bendición ganar la lotería? Entre quienes ganaron la lotería existe una elevada tasa de divorcio y suicidio. Muchos gastan todo el dinero con rapidez, e incluso caen en grandes deudas. Una lluvia de dinero inesperada que no te ganaste, y a la que es difícil acostumbrarte, puede ser un desafío muy estresante.

Esos ganadores al comienzo están muy entusiasmados y deliran de felicidad, pero con el paso del tiempo advierten que su carácter no cambió. No son mejores, ni más sabios ni más agradables. Pero ahora muchas personas les exigen muchas cosas. Sus "viejos amigos" comienzan a pedir favores financieros. No saben en cuáles de sus "nuevos amigos" pueden confiar. Si no eran responsables antes de ser ricos, el dinero sólo les brindará más oportunidades para ser irresponsables.

La sabiduría se genera al observar la vida en profundidad. No juzgues las cosas por su apariencia o por la forma en que reacciona tu cuerpo. Tu cuerpo reacciona bien a la torta de chocolate (te entusiasmas y generas saliva). Pero, ¿quién dice que es saludable? Quizás no sea el alimento que debes consumir. Por naturaleza, nuestros cuerpos reaccionan a los estímulos. Nuestra mente tiene que asumir el mando y decidir qué hacer con los deseos del cuerpo.

¿CUÁL ES EL CAMINO CORRECTO?

El mundo fue intencionalmente creado confuso. Los caminos que se te presentan rara vez son blancos o negros. La mayoría de las veces son grises. Observa a tu alrededor y verás que a menudo la gente hace cosas que consideran maravillosas, pero que tú consideras terribles. Los terroristas suicidas están convencidos de realizar un acto sagrado.

Para discernir qué te acerca a Dios y qué te aleja de Él, para discernir qué trae al mundo más luz y qué más oscuridad, hace falta sabiduría.

Mira más allá de la superficie. Piensa. Ese es el único camino.

Ejercicio espiritual:

Elige un buen acto que hayas hecho recientemente y pregúntate si hay algún aspecto del mismo que podrías haber hecho distinto y mejor.