Algunas cosas en la vida claramente son malas, como la idolatría. Algunas cosas son claramente buenas, como alimentar a los pobres. En Números 19:2, encontramos las palabras jukat haTorá, que implican los "decretos de la Torá". La palabra para decreto, "jok", tiene relación con la palabra que significa "grabar en piedra". Debido a que Dios es eterno y perfecto, Sus decretos están "escritos en piedra".

La vida, por otro lado, y el mundo finito que Dios creó, no están labrados ni son simples. A menudo son complejos. Algunas cosas, extrañamente, son una curiosa mezcla de bien y mal, de luz y oscuridad. Esto puede causarnos confusión.

La verdad suprema (a la que no tenemos acceso en esta etapa) es que, eventualmente, todo es para bien. Todos los eventos y las cosas vienen de Dios y, por lo tanto, son por definición buenas. Sin embargo, nosotros no vivimos en ese nivel. Vivimos en un nivel en el que debemos elegir entre el bien y el mal. Debemos esforzarnos para definir nuestras situaciones con el objetivo de actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, o el bien supremo.

Similar al símbolo del yin yang, a menudo hay un poco de luz en la oscuridad y un poco de oscuridad en la luz.

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UNA TRASGRESIÓN SAGRADA

A veces, una persona que normalmente es recta comete una transgresión, pensando que es una mitzvá. Al comienzo del primer libro de Samuel, cuando Penina y Jana están juntas, Penina intencionalmente hace que Jana se sienta mal por no tener hijos. ¿Por qué una persona recta, que fue bendecida con sus propios hijos, actuaría de esa forma?

Su intención real era altruista: provocar que Jana intensificara sus plegarias para que fueran más sinceras, porque Penina sabía que eso causaría un impacto mayor en el Cielo.

En la historia de Purim, Ester fue elegida para ser reina y fue forzada a dormir con el rey no judío, Ajashverosh; una trasgresión. Sin embargo, dado que fue en contra de su voluntad, no se la consideró culpable. Posteriormente, ante el malvado decreto de Hamán para exterminar a los judíos, Ester pidió una reunión con Ajashverosh para lograr que anulara el decreto. Ester sabía que al ir a ver al rey, tendría que dormir con él. En ese momento, ella iba a cometer intencionalmente una trasgresión. Pero, a diferencia de Penina, Ester tenía un justificativo para transgredir, porque estaba en juego la salvación de toda la nación.

De la misma forma, dos hermanos de Diná, Shimón y Leví, vengaron la desgracia de Diná matando a la ciudad de los perpetradores (Génesis, Cap. 34). Iaakov se enojó por su comportamiento, sin embargo Shimón y Leví son los únicos que figuran como hermanos de Diná, a pesar de que ella tenía muchos más hermanos. Esto indica que a pesar de que su acto fue una trasgresión, su motivación fue sagrada y correcta.

Los tres casos son una mezcla de bien y mal. Sin embargo, los Sabios los evalúan de la siguiente forma: Penina indudablemente estuvo mal. Ester claramente hizo lo correcto. Los hermanos de Diná tuvieron una curiosa mezcla de acierto y error.

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EL FRUTO DE ADAM

Antes de la primera transgresión de Adam, el mundo era un lugar muy diferente. La humanidad era pura y sagrada, y la tentación era una motivación externa. El fruto que Adam y Javá comieron no era simplemente el símbolo de la tentación, sino la tentación misma. La Cabalá enseña que cuando el primer hombre comió ese fruto, la humanidad se mancilló. La humanidad pasó a ser una mezcla de luz y oscuridad, lo que causó que todas las decisiones y tentaciones futuras fueran menos claras.

Sin embargo con el Diluvio, la Torre de Babel y el Éxodo de Egipto, las cosas volvieron a aclararse en cierto grado. La luz y la oscuridad pasaron a ocupar lugares separados y fue más fácil tomar decisiones espirituales. Esto continuó hasta la destrucción del Templo y la dispersión, cuando la humanidad pasó a un nuevo nivel de luz y oscuridad, es decir al gris. Nuestro período contiene tanta confusión y mezcla que resulta extremadamente difícil tomar las decisiones correctas.

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NUESTRO DEFECTO ES NUESTRO MÉRITO

Pero eso es precisamente lo que nos hace grandiosos: vivir en un mundo de confusión y a pesar de eso ser capaces de tomar las decisiones correctas. Cuando tienes 357 canales de televisión, pero lo apagas para estudiar sabiduría. Abraham no tuvo esa prueba. Itzjak no tuvo la prueba de los videojuegos. Iaakov no tuvo NetFlix.

Si bien queremos acercarnos a Dios tanto como podamos, la distancia es lo que nos da la posibilidad de tener el mérito de llegar a ver la reunión de los exilios y la llegada del Mesías.

Cuando vives en una generación alejada de la espiritualidad, cada decisión correcta que tomas tiene un valor mucho mayor.

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Ejercicio espiritual:

Piensa en una mitzvá que cumples, pero que contiene una pequeña porción de algo “malo”. Trata de eliminar esa parte mala.