La parashá de esta semana trata sobre la muerte de nuestro maestro, Moshé, y nos dice que: “Moshé fue y habló estas palabras a todo Israel”. A continuación, Moshé habló sobre su muerte inminente. Es extraño, en ningún lugar dice adónde fue Moshé. También nos queda la incógnita de cómo supo Moshé que iba a morir.

Un famoso cabalista marroquí, Rav Jaim ben Atar (1696-1743), explica basado en el Zóhar, que 40 días antes de que la persona muera, su alma la abandona y va a su lugar en el mundo superior. La mayoría no tomamos consciencia de este episodio espiritual.

El cuerpo y el alma están entrelazados, pero son parte de dos mundos diferentes. El cuerpo comienza y termina porque es físico y está hecho de materia, mientras que el alma está tanto en el cuerpo como fuera de él; ella se extiende en la cadena de mandamiento hasta el mundo superior y es parte de Dios. En consecuencia, el alma puede viajar al mundo espiritual sin que la persona sea conciente de ningún cambio.

Una persona recta (tzadik) tiene suficiente sensibilidad para tomar consciencia de esta clase de movimiento de su alma. Dado que un tzadik no está restringido por su componente físico, él reconoce al cuerpo como un elemento extraño y está mucho más en contacto con la espiritualidad.

La verdad es que aquello que elijes como el principal foco de atención en tu vida se vuelve parte de ti, y desarrollas una mayor sensibilidad en esa área. Un granjero puede poner tierra en su boca y decirte qué puede crecer bien allí. Si tu principal interés son el alma y la espiritualidad, entonces estarás más sintonizado con los eventos espirituales.

Moshé, el penúltimo tzadik, tomó consciencia de que su alma lo estaba abandonando y reconoció que eso implicaba que moriría en 40 días. (A propósito, en el calendario hebreo el día de su muerte fue el mismo día en que había nacido, el siete de adar. Tradicionalmente, esta es una fecha importante para las personas que se dedican al ritual religioso del entierro, la Jevrá Kadishá.

LOS SUEÑOS

¿Qué le ocurre a nuestra alma cuando dormimos? ¿Hacia dónde va?

El Talmud dice que "dormir es una sesentava parte de la muerte". ¿En qué se parecen dormir y la muerte? Una similitud es que el alma deja el cuerpo y se dirige hacia el mundo espiritual. Mientras está en ese mundo superior, el alma puede obtener información que tú recibes a través de un sueño o por una intuición. Quizás no entiendas ese pensamiento, de dónde vino o qué hacer con él, pero está grabado en tu alma.

Para descifrar información espiritual debes aumentar tu consciencia espiritual. Una forma de hacerlo es pasar más tiempo enfocado en la espiritualidad. Otra manera es reconocer algunas de las formas en que estás demasiado apegado al materialismo.

Un tercer método, relevante específicamente a la información recibida durante un sueño, es llevar un diario de sueños. A la mañana, escribe tanto como recuerdes de tus sueños de la noche anterior. Pregúntate qué crees que el sueño significa.

Algunos sueños se deben a factores físicos, como lo que comiste antes de ir a dormir. A menudo, los sueños se basan en los eventos del día. Estar preocupado o ansioso por un evento próximo puede generar pesadillas en las que la persona es perseguida, etc. A veces, una parte de un sueño es muy importante y, posiblemente, un mensaje del mundo superior.

CUERPO VS. ALMA

El objetivo de la vida es que el cuerpo y el alma trabajen juntos para Dios. El alma nunca resignará su misión, pero el cuerpo puede ser convencido de ser más espiritual. Piensa más en la espiritualidad y busca las cosas espirituales que te resultan placenteras. Esto te empuja más hacia la espiritualidad.

Ejercicio espiritual:

Durante un mes, mantén un registro de todos los sueños que tengas. Escríbelos apenas te levantes. Presta atención si esto te influye de alguna manera.