Nuestra parashá comienza diciendo: “Cuando salgas a la guerra…” (Deuteronomio 21:10). Esto describe una extraña disposición de la Torá: cuando un soldado va a la guerra y conoce a una mujer no judía atractiva, tiene permitido traerla a casa. Entonces ella guarda duelo por su familia y evita que su apariencia sea atractiva, no se maquilla ni se arregla. Si el soldado aún quiere casarse con ella (y ella quiere convertirse), pueden seguir adelante y ser marido y mujer.

Si bien esto puede parecer en cierta forma inmoral, está muy lejos de la forma en que las otras naciones tratan a las mujeres en la batalla. De todas maneras, ¿esto es lo que uno esperaría de los soldados de la nación sagrada, incluso en la batalla, cuando salen a la superficie los instintos más básicos? Es cierto, los soldados están lejos de casa y no tienen todo el apoyo que brinda la relación con la comunidad. Pero, igualmente, uno pensaría que esa no es la forma en la que debe comportarse una persona sagrada.

EL PAN EN LA CANASTA

Hay una frase del Talmud que tiene muchas implicancias y que describe una de las características principales de la humanidad. Se trata de “pat besaló”, que se traduce como "el pan en su canasta". La idea es que cuando una persona tiene pan, no siente tanto hambre, incluso si no lo come. El hecho de poder comerlo cuando desee hacerlo, lleva a que se sienta satisfecha. En Iom Kipur siento hambre apenas me levanto. ¿Por qué? Porque sé que no voy a comer durante todo el día. En un día común, cuando no se ayuna, puedo estar sin comer hasta varias horas después de haberme despertado. Si estoy muy ocupado, puede ser que no coma hasta la hora del almuerzo. En algún momento, mi cuerpo dirá: "¡Es hora de comer!" Pero el hecho de que sea posible comer en cualquier momento me tranquiliza y mi hambre no es tan intenso.

De la misma forma, la Torá trata de enseñarnos un principio cuando un soldado sale a la guerra. Siempre que estés en una situación que potencialmente pueda llevar a que actúen tus instintos animales, debes “arrojarles un hueso”. Diles: "Si lo deseas, puedes tenerlo, pero tratemos que no".

Los Sabios dicen que una persona sabia "ve el futuro" (Eclesiastés 2:14). Siempre tenemos que observar las situaciones de la vida y preguntarnos cuál será el resultado. Si voy a una discoteca, ¿estaré con un grupo que me elevará o me hará descender? Cuando era joven iba a un bar llamado "Frank el sucio". Como se entiende a partir del nombre, no era un lugar en el que se vivía una experiencia espiritualmente inspiradora. Una persona más sabia elegiría pasar su tiempo en un lugar diferente.

Sin embargo, a veces no tienes alternativa y te ves obligado a estar en una situación que contiene peligros morales. En ese caso, debes llevar contigo alguna protección. Una estrategia es nuestra idea de “pat besaló”.

NO IMPONGAS TU VOLUNTAD

Esto se aplica también a la educación de los hijos. Si fuerzas a un niño a hacer algo, a veces se rebela. Uno de mis maestros nos contó que cuando era chico tenía algunos amigos cuyos padres les permitían ver TV, y otros amigos a los que los padres no se los permitían. Él prestó atención que todos aquellos a quienes les prohibieron ver TV durante su infancia, al crecer tuvieron televisores en sus propios hogares.

Esposos, hijos, amigos, empleados… todos quieren ser independientes. Todos quieren tomar sus propias decisiones. Cuando desees que alguien tome una decisión, debes tener cuidado de no forzarlo en ninguna dirección. Puedes convencer, sobornar, persuadir, alentar y pedir, pero no forzar. Si lo haces, puedes generar ramificaciones indeseadas en el futuro.

ATRACCIÓN FATAL

Después de describir al soldado en la guerra, la Torá menciona el caso del hombre que tiene dos esposas, una a la que ama y otra a la que no (Deuteronomio 21:15). También aquí la Torá alude a que se debe mirar hacia el futuro. Si un hombre se casa con una mujer que encuentra en una guerra, la atracción se basa en aspectos superficiales. No llegó a conocerla como persona. No la conoció en una clase de Torá ni en una actividad comunitaria. No hay un objetivo de vida compartido. Con seguridad esto puede generar problemas en el futuro.

A veces me encuentro con parejas que salen de citas y uno de las dos quiere convertirse. Si bien esto puede ocurrir de forma natural cuando ambos crecen en su valoración de una religión, si el ímpetu de la conversión no precedió a la relación, hay que preocuparse.

A propósito, si bien la Torá le permite al hombre tener más de una esposa (si a la esposa no le importa), este es uno de los muchos lugares de la Torá en donde se desalienta la idea.

UN MODELO A SEGUIR

La siguiente sección de la Torá habla sobre el hijo rebelde (Deuteronomio 21: 18). Una vez más, mirando hacia el futuro, si una pareja se casa por razones superficiales es muy probable que no haya armonía. Si no hay armonía, lo más probable es que tengan hijos difíciles.

Algunas parejas son egoístas y sólo piensan en sí mismas. Debes mirar hacia el futuro y preguntarte: "¿Esta persona será para mis hijos un buen modelo a seguir? ¿Deseará la misma clase de familia y hogar que yo quiero construir?". Entonces tendrás una idea mejor de la persona con la que sales.

Cuando comienzas a mirar hacia el futuro y a pensar en las ramificaciones de tus acciones, te vuelves sabio. Esa es una razón por la que una persona sabia puede "ver el futuro".

Ejercicio espiritual:

Piensa en una o dos decisiones que tomaste en el pasado y en las ramificaciones que tuvieron. Pregúntate si podrías haber vislumbrado mejor el futuro.